Fuerzas para continuar

Los atletas de alto rendimiento tienen una preparación antes de cada competición. Ellos ponen toda su confianza en los ejercicios que realizan en cada entrenamiento. Si llegan a lesionarse, eso afecta su rendimiento y preparación. Para ellos, su esfuerzo es la base de todo su éxito.
Aunque eso suena muy lógico y razonable, existe otra fuente de energía: algo que no depende de nosotros ni de nuestras propias fuerzas.
1 Corintios 9:24 (RVR1960)
¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio?...
Al igual que un atleta, todo cristiano tiene una carrera por delante. Esta carrera es mucho más larga que un maratón, ya que dura toda nuestra vida terrenal. Ningún atleta puede correr toda una vida sin parar; tarde o temprano se cansará y tendrá que detenerse para tomar un respiro. Aunque estés en la mejor edad y con la mejor preparación, llegará el momento en que tu cuerpo ya no soportará más.
Isaías 40:30 (RVR1960)
Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen.
Entonces, ¿cómo podemos estar en una carrera toda la vida? Y más aún, ¿cómo podemos resistir para llegar a la meta? La respuesta es: no correr en tus propias fuerzas.
Como ya vimos, nuestras fuerzas, los músculos, los entrenamientos, la preparación y todo lo que depende de nosotros tiene un límite. Por esa razón, no podemos depender de nosotros mismos para esta carrera; necesitamos, necesariamente, fuerzas que no provienen de nosotros para poder terminarla. La pregunta es: ¿de dónde podemos obtener estas fuerzas?
Isaías 40:28 (RVR1960)
¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
Dios es la respuesta a la pregunta anterior. Él no se cansa ni se fatiga. Dios creó los confines de la tierra, y ni eso lo agotó. Él es eterno; por consiguiente, sus fuerzas son eternas. Esto es lo contrario a nosotros, que somos finitos y cuyas fuerzas son muy limitadas comparadas con las de Dios.
Las Escrituras nos han respondido quién es la fuente de fuerzas que nunca se agotan. Pero no solo eso, también nos dicen cómo podemos obtener esas fuerzas que provienen de Dios:
Isaías 40:31 (RVR1960)
Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.
Esperar es lo mismo que confiar. Si tú pones de manera absoluta tu confianza en Dios, tendrás nuevas fuerzas: aquellas para levantar alas como las águilas; esas fuerzas con las que podrás correr esta larga carrera y no te cansarás; podrás caminar y no te fatigarás.
Querido lector, no sé si al leer este devocional te encuentres cansado, desanimado, o tal vez sigues en la carrera, pero ya no puedes más y estás a punto de tirar la toalla. Déjame decirte que, si esa es tu situación, cumples con los requisitos para que Dios venga a llenarte de sus fuerzas.
Me gustaría compartirte una experiencia muy personal.
Durante mi carrera de fe, el Señor permitió una prueba muy difícil; podría decir que ha sido la más difícil de mi vida. Todo iba bien en mi caminar, pero un día mi hija enfermó de gravedad, y en ese momento todo cambió.
Muchas veces dudé, me frustré y corrí en mis propias fuerzas. Incluso, con sinceridad lo digo, intenté tirar la toalla y renunciar a esta carrera de fe. Pero un día, estando cansado y frustrado, le dije a Dios: “me rindo, ya no puedo más”. Fue en ese momento cuando me humillé y decidí no pelear en mis fuerzas. Solté todo el control y lo dejé en sus manos.
A partir de ahí, me dediqué a depender solo de la gracia de Dios y a entregar la vida de mi hija en sus manos. Hoy puedo decirte que aún seguimos en esta prueba, pero ya vemos la luz al final del túnel. Y aunque todavía no termina mi carrera de fe, Dios nos ha mostrado que pronto terminará esta prueba.
Mira lo que dice el siguiente versículo y tómalo como una invitación de parte de Dios para tu vida:
Isaías 40:29 (RVR1960)
Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Dios conoce lo más profundo de tu corazón; sabe cómo te sientes en este momento. Él desea darte nuevas fuerzas para continuar, ya que estás cansado y desanimado por correr en tus propias fuerzas. Si es tu anhelo pedirle en este momento a Dios esas fuerzas que vienen de Él.
Oración
Padre, hoy vengo ante ti con cansancio en mi corazón. Reconozco que he andado por esta vida en mis propias fuerzas. Confieso que me he alejado de ti, que me he separado de la fuente que eres tú. Mis actividades diarias y múltiples ocupaciones han hecho que no tenga tiempo de calidad contigo. Pero hoy me arrepiento y te pido perdón. Ven y llena mi vida de ti, para no correr en mis fuerzas, sino en ti. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén.
¡Dios te bendiga!